lunes, 15 de febrero de 2016

Iniciador automático de conversaciones


Digan lo que digan, no se puede domesticar a un velociraptor





Al protagonista de Making a murderer no le hicieron una cama, le hicieron el sommier, la cucheta, el sillón cama, la hamaca paraguaya y el asiento reclinable; en un momento me empezó a hacer gracia y me reía solo, aparte parecía que le estuvieran tomando el pelo, la conspiración más injustificada y caprichosa de la historia, casi que lo hacían por amor al arte. Era una de esas noches de verano en las que parece que estuvieras viviendo adentro de una nube o una nebulización gigante, de las que me hacía cuando era chico y tenía asma y no podía dormir en toda la noche hasta que salía el sol. Más temprano me habían cancelado el cumpleaños que tenía, o me desinvitaron. Entonces esa noche no tenía nada para hacer y en realidad tampoco tenía ganas, pero igual me había quedado con un gusto medio raro en la boca. Tendría que haberme puesto a hablar con alguien pero a veces me embola empezar conversaciones con gente que no conozco.



Así que terminé un capítulo mientras hablaba uno de estos hijos de puta de los policías o los abogados, me puse una remera y salí hasta la estación a comprarme una coca chica; me la tomé ahí afuera, cerca de la gente rara que camina a esa hora. Está bueno, ves la luna, un par de ratas. Son entre las dos y las tres, al otro día trabajaba pero igual me preguntan todos los días por mi cara de cansado; ni siquiera estoy cansado, es mi cara, si querés que tenga otra haceme trabajar de noche, pero probablemente ni vaya. Voy a estar tomándome mi coca y viendo si veo una rata.



Sabía que no iba a ser una salida gratuita, presentía que iba a pasar algo. Cuando estaba abriendo la heladera de la estación sentí una presencia extraña atrás mio, me puse nervioso pero no me quise dar vuelta. Agarré la botella de coca chica, esa de 200 ml, pero una voz de atrás me hizo temblar. Era grave, tenía autoridad. 


- Fiera, comprá una Coca grande y charlamos un rato. 

Siempre que alguien me habla desde atrás usa la palabra “fiera”. 

***


El regreso de Walternativo


Al final compré la de litro y dos vasitos de plástico y me senté con Walternativo en el cordón a hablar un rato. Aproveché para hablar del embole de comunicarse. 

- ¿Ya probaste con el IAC? 
- ¿Qué es eso? 
- El Iniciador automático de conversaciones. Lo inventaron los japoneses. 
- Puta madre. ¿Funciona? 
- Escuché que sí, pero acá nadie lo conoce todavía. 
- ¿Cómo me lo bajo? 
- Buscalo en inglés, hay una versión en español pero las traducciones están medio raras. 
- ¿Cómo se escribe? 
- ACI. 
- ¿Así cómo? 
- ACI, con ce. 
- ¿Pero así cómo? 
- A, ce, i. 
- Ah. ¿Decís que funciona? 
- Si tuviera que apostar, apostaría que sí. Pero en caso de perder no pagaría. 

Cuando me estaba yendo me llamó de nuevo y me dijo, desde un par de pasos. 


- Acordate de una cosa. No se puede iniciar todas las conversaciones que quieras al mismo tiempo. 
- ¿Cuál es el límite? 
- Depende de cada uno. Te recomiendo tres. 
- Voy a tratar. 

***


Soluciones IAC


¿Ustedes piensan que yo iba a probar el Iniciador Automático de Conversaciones en personas que ya conozco? Ni en pedo, no estoy tan loco. Me hice un Tinder para poder usarlo, le puse like a todas las que aparecieron de entre veinte y treinta y nueve años, excepto a las que conocía. Ese era todo el criterio, no miré las fotos de ninguna. Miré Making a murderer, para mí lo re cagaron al tipo. 

Para intentar conseguir que ellas también pusieran likes decidí pedirle a un amigo que me haga unos photoshops con mi cara. En todas las fotos terminé dándole una mema a algún animal o bebé, menos en una en la que estaba rescatando a un perrito que se cayó por una alcantarilla. Esa ni siquiera hubo que “photoshopearla", no se veía la cara y punto. Funcionó, qué puedo decir. 

Me acordé de un compañero de clase de sexto de liceo, creo que se llamaba Jorge o Javier, pero no importa, el apellido era Rocha y le decíamos “El Rocha”. Era una de esas personas que hacía lo que fuera con tal de conseguir un teléfono de una mina, o ni eso, los últimos tres dígitos; incluso parecía que si no recurría al engaño no le interesaba. Una vez nos contó que dos por tres pedía perritos prestados para ir a la rambla, sobre todo si eran cachorros. Los llevaba, esperaba que alguna se acercara a acariciarlo y ahí ya tenía todo servido en bandeja. Incluso nos contó de una vez que pidió un par de gemelos. Me refiero a personas, bebés, creo que eran de una amiga de la hermana. Fue con el carrito a la rambla y los bebés empezaron a llorar, tendrían poco más de un año, y el Rocha se acercó y les empezó a hablar al oído, bien bajito, me acuerdo que nos contó esto con estas mismas palabras, “pendejos de mierda, más les vale que vayan cerrando la boca de una puta vez”, y después de nuevo, “pendejos de mierda cállense porque los dejo en la playa, pendejos adoptados de mierda”, y particularmente al que más lloraba “pendejo de mierda, me querés hacer la vida imposible, te voy a decir una cosa, tu mamá no te quiere, te dejó en las manos de un tipo al que apenas conoce, que soy yo y que soy un hijo de puta, no me importa nada, una vez prendí fuego una casa y todavía nadie entiende qué pasó”, y eso mismo, con esas palabras, nos contaba el Rocha en un recreo, y después nos explicaba lo rápido que cambiaba de cara cuando se acercaba una mina y cómo ponía cara de preocupación cuando lloraban los pibes. El Rocha nos ponía nerviosos a todos pero hacíamos de cuenta que no pasaba nada y creo que él no se enteraba. 

El Iniciador me vino bien porque no sé de qué hablar ni cómo hacerlo bien. No soy gracioso por chat. Personalmente tampoco, pero a veces la gente se rie. 

Esto me hace acordar a una vez que fui a una psicóloga y la hice reír. Al principio no me molestó pero después fue como demasiado. “Así que te estoy pagando para que te rías”, pensé. 

- Jajajaja. 
- Te tentaste.
- Ay sí perdón, jajajaja…
- ¿De qué te reís? ¿No te das cuenta que estoy enfermo? 
- Juajajaja. 
- A veces digo “mátenme” en voz alta y no sé por qué. 
- Jajajaja. 
- Y a veces algunas personas me dicen que lo dije y yo no me acuerdo. 


Las primeras conversaciones que empecé parecía que venían bien, pero en algún momento decaían. Con la perspectiva de los días puedo decir que, tal vez, fue porque estaban construidas sobre una base no muy sólida. 

- Si los días tuvieran veinticinco horas, ¿qué harías con esa hora extra? 

- Estudiar. ¿Vos?

- Yo qué sé, dejá. 



Otra:

- ¿Qué es lo primero en lo que pensás cuando te levantás? 

- Uy… no sé, vos? 

- Supongo que en mear, ¿no? 

- Y sí. 


Después: 

- Si pudieras inventar un feriado, ¿Cuál sería? 

- El día del pibe pesado y aburrido. 

- Ese es el día de hoy ;)


Después el iniciador se cansó de mí, me parece, y me jugó una mala pasada. Acuérdense que uso unos lentes muy grandes, incluso en las fotos, y que la gente de antemano siempre piensa que soy un psicópata. 

Ninguna de estas me contestó: 


- ¿Alguna vez estuviste en una sala de emergencias? Por qué? 
- ¿Creés en la vida después de la muerte? 
- ¿Cuánto fue lo máximo que has dormido? 
- ¿Qué harías si tuvieras solo 24 horas más de vida?
- ¿Cuál es la última persona a la que llamaste o le mandaste un mensaje? 
- ¿Cuáles pensás que van a ser tus últimas palabras? 
- ¿Cuál va a ser tu epitafio? 
- ¿Cuál es tu mayor arrepentimiento de esta semana? No contrapreguntes por favor (esa última parte la agregué yo).
- ¿Creés en el destino? - la peor de todas por lejos, sentí vergüenza de escribirla, pero me mantenía fiel al IAC. Las cosas se hacen así, o las hacés del todo o no funcionan. 


A veces las traducciones no eran buenas, porque me lo bajé en español, pero me daba cuenta después. 

- ¿Cuál es el mejor pedazo de consejo que te dieron? 
- ¿Cuál es tu desierto favorito? 


Si alguna vez llegan a probarlo van a ver lo adictivo que es. Yo siempre que tenía dos minutos iniciaba una charla con alguno de los match que metía, siempre con una frase diferente, porque si no me parecía intelectualmente deshonesto. 

Dejé el Iniciador por un momento, se me ocurrió un chiste. Pero hay un tema con el humor y es que la gente no lo valora cuando no te conoce. De entrada piensan que sos un hijo de puta, tenés que demostrar lo contrario para poder entrar en el terreno del humor negro. Si no se ofenden, te toman por anormal. Demasiadas vueltas para mí. 


- A los curas les gusta el cambio climático porque quieren que venga El niño más seguido.

- (opinión sobre mi chiste).

- Creo que no te pregunté eso. 


No contestó más. Probé con otra: 


- La vida es como un código binario macabro en el que cada vez que llegás a uno volvés a cero. 

- No entiendo qué querés decir? ¿A qué te referis? 

- A esto mismo. 

- ¿??

- Pésimo uso de los signos de interrogación. ¿Crees en el cero absoluto? 


Pero todo esto es así. Como el graffitti de mi amigo Matías y su paradoja de la decepción: si esperás que algo sea decepcionante y al final es decepcionante, ¿quedás decepcionado o no? Se lo pregunté a otra que ni siquiera respondió, y después se lo pregunté a mi madre y tampoco me contestó, pero al otro día me mandó una foto de cuando yo era chico y estaba en una piscina tratando de aprender a nadar, cosa que al final nunca ocurrió. 

***

El trabajo tampoco


Uno de esos días fui a un casting para una publicidad para Europa y Rusia. Y Latinoamérica también. Fue en el Parque Rodó. Era un poco vergonzoso porque la gente miraba. Yo era “padre” de un nene que metía un gol y le re festejaba, junto con otros “padres”. 

Mientras esperaba mi turno mandé tres mensajes a personas diferentes con el IAC: 

- ¿Saliste en algún video de youtube? 
- ¿Cuántas direcciones de email tenés? 
- ¿Te gusta cantar cuando estás sola? 


Estuvo bueno porque los otros padres le chocaban los cinco al pendejo y eso, pero cuando el gurí vino a mí lo agarré y lo tiré para arriba, lo atajé y le dije “bien campeón”. Capaz que fue mucho, el nene no se la esperaba. Y salió volando. Lo agarré de las manos y giramos un poco también. Es una vergüenza hacer un casting, pero en este pagan dos horas por doscientos dólares de extra calificado.

- Disculpen, no sé cuál es la intensidad que quieren. 

Me acordé del Rocha, así que después de que habíamos terminado me acerqué al chiquilin. 

- ¿Cómo estás? 
- Bien. 
- Ok, escúchame. ¿Querés ir un rato a la rambla? Te compro un helado. 
- …
- ¿Eh? 
- No sé si mi madre me va a dejar. 
- “No sé si mi madre me va a dejar, no sé si mi madre me va a dejar”. Igual estás medio grande, eh. 

Ahí vi que venía la madre y ya me emboló toda la charla y me fui a la mierda. Decidí irme corriendo por el parque, tenía como un exceso de energía y hace pila que no voy a correr. Me acordé de un estudiante suizo que una vez me dijo “me gusta correr por el bosque con mis amigos”, y se pensaba que era heterosexual. 

Mientras corría empecé tres conversaciones: 

- ¿Leés las criticas de una película antes de ir a verla? ¿Por qué?
- ¿Qué llevás en la billetera? 

Y esta que me salió en mayúscula sin querer pero me embolaba corregirla:

- ¿GATOS O PERROS??


***

Perdido en el supermercado


Siempre que voy al supermercado me pasa lo mismo. Primero me paso una hora decidiendo qué comprar. Miro las cosas, hago de cuenta que busco algo para disimular, pero después de un rato me quedo abiertamente frente a la sección que me genera la duda. Tres horas frente a las diferentes mostazas. ¿La de cien pesos o la de treinta y cinco? Si lo piensan, la duda está totalmente justificada. O creés en la diferencia de calidad, o pensás que te pueden estar cagando con el sobreprecio, a un nivel de cagarse de risa en tu cara. Así cuarenta minutos. Y con el IAC en la mano. 

- ¿Tenés un diario íntimo?
- ¿Qué es mejor, tener expectativas altas o bajas? 
- ¿Qué cosas no se dicen en un velorio? 


Cuando llego a la caja, por algún momento, me siento muerto. No es que me sienta muy vivo el resto del tiempo, pero pagar en el supermercado te mata de a poco. Le doy la tarjeta a la cajera y espero con la billetara abierta a que me la devuelva, pero en lugar de hacerlo la tipa en cuestión siempre espera a que salga el papel que tiene que darme para firmar, en lugar de darme la tarjeta primero. Entonces lo que pasa es que, después de firmar, me da la tarjeta envuelta en la estúpida boleta, y el que viene atrás quiere pagar y yo estoy como un imbécil tratando de separar la boleta de la tarjeta para poder guardarla e irme de una vez a la mierda. Todo ese tiempo se podría haber ahorrado si me diera la tarjeta enseguida después de pasarla. Decidí hacer algo para cambiarlo. Le di la tarjeta a la cajera y, como siempre, no me la dio enseguida. Así que se la pedí amablemente. 

- ¿Me podés dar la tarjeta? 
- Sí, esperá que espero a ver si sale. 
- “Espero a ver si sale”, ¿es un partido de fútbol cinco? Perdoná pero en serio, no quiero esperar, la quiero guardar. 
- Pero por las dudas de que la tenga que pasar de nuevo. 
- No la vas a tener que pasar de nuevo, no se trata de magia, el sistema funciona, la tarjeta por favor. Me queda más cómodo. 
- Le pido que sea un poco más paciente y respetuoso con mi trabajo. 
- Dale, está bien. ¿Me podés dar la tarjeta? Pero tenés razón eh. 

Justo pasó una de las supervisoras o encargadas o lo que sea. 

- ¿Todo bien? 
- Le estoy pidiendo a tu compañera que me dé la tarjeta. 
- Pero la está pasando. 
- Ya la pasó, no me la quiere dar. 
- Tiene que esperar a que la tarjeta le dé autorización. 
- Prefiero que me la dé ahora, y si hay que pasarla de nuevo se la doy de nuevo.
- Carina, dale la tarjeta. 
- Hoy hablé como con tres Carinas. 
- ¿Qué? 
- Nada. 


***


¿Alguien quiere ir a la rambla de madrugada a tomar vino suelto en una botella de Nix pomelo? 

Al parecer abusé del IAC, porque me llegó una notificación de que si quería seguir usándolo tenía que registrarme como usuario o suscribirme por no sé cuántos dólares por mes. Por supuesto que me dolió pero no puedo pagar por esto. Fue lindo mientras duró. Igual generé algún que otro vínculo. Una chilena, por ejemplo, que me contestó. Así que le seguí hablando.


- Cuando fui a Chile me hice unos amigos y un día me invitaron a un paseo, me dijeron que íbamos a ver una mina abandonada, pero llegamos y había una mina durmiendo en la vereda. Le dimos plata para el taxi y nos fuimos. 

- ¿Viniste a Chile? 

- Na. 

Ese fin de semana iba a salir con una pero me canceló y añadió que no iba a querer salir conmigo tampoco en el futuro. Así que hice planes con otras dos que, de alguna manera, me habían dado vida. Pensé que alguna de las dos no iba a poder, estadísticamente hablando era lo más esperable, pero al final resultó que las dos podían. Llegado el momento no sabía a quién cancelarle, no me gusta cancelar a último momento, así que decidí hacer un grupo de Whatsapp para decidirlo entre todos. 

- Bueno, ¿qué hacemos, entonces? 


Ninguna de las dos escribió sino que prefirieron escribirme por privado, y cuando les expliqué lo que había pasado me cancelaron también. Ya eran como las nueve de la noche y se me hacía tarde, las posibilidades de encontrar a alguien ahora eran más bajas, así que decidí escribirle a cuatro que estaban como en una lista secundaria mental. Tres me dijeron que no, pero la cuarta accedió. Igual un rato antes de la salida me canceló también, porque me había confundido con otra persona, otro Santiago. Iba a empezar a escribirle a otras ocho pero dije, andá a cagar, me pudrí de escribir como un idiota, ni siquiera tenía ganas de salir, estaba en la casa de mi madre, medio en pedo, acariciando al perro y mirando VH1. Me quedé un rato más tomando otra cerveza y me fui a mi casa. 


***

Iniciador automático de secuelas


Volví caminando desde Jacinto Vera con un sándwich en la mano y cuando llegué escribí esto, que venía pensando. No sé cómo me emborraché tanto. Copio literalmente, no lo corregí: 

Los hijos de re mil putas que mataron a han solo frente a chewbacca, un montón de hijos de puta ricos, que tiene millones muertos de risa en el banco mientras vos vivís una vida de sacrificio fútil y pagás tu entrada, decidieron que era el momento de matar a Han solo y que chewbacca estuviera presente en la ejecución, dejame decirte una cosa, esa gente no sabe nada de la amistad y no le interesa, yo estoy caminando a las 2 am de un viernes o un sábado y pienso en chewbacca cuando matan a Han solo y digo, qué necesidad, por qué había que hacer eso. Evidentemente la película fue escrita por personas que son cínicas, que fantasearon pero nunca experimentaron la amistad. Matar a Chebacca por ganar unos dólares? Ellos piensan y están convencidos de que Chewbacca les pertenece, mientras que nosotros creemos que no, Chewbacca es ahora de todos, es de los pobres, y que se chupen una buena pija los hijos de re mil putas que decidieron matar a Han Solo justo para que Chewbacca lo viera, y dejen de hacer de este mundo un lugar cada vez peor AL PEDO. Y los nabos de Jurassic World que hicieron a los velociraptores domesticados que arranquen también.

  

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