martes, 17 de enero de 2012

En busca de esa gente odiosa que apesta a mérito

Terminé de leer En busca del tiempo perdido, y por suerte se me ocurrió (recién desde el quinto tomo, La prisionera, y bueno) anotar algunas frases tipo “máxima”. Como un favor a la sociedad, más que nada.

Hay un tema con la traducción: No sé tanto francés como para leer unas 3000 páginas en ese idioma, así que lo leí EN ESPAÑOL. Obviamente, hay más de una traducción: yo leí la de Carlos Manzano, que no recuerdo dónde salió originalmente (la leí en ediciones de bolsillo de Sudamericana, es decir, “debolsillo”) pero no es la de Alianza, que algunos están convencidos de que es mucho mejor porque tiene más prestigio su colección en general, y porque es más cara. Esas personas no tendrían que hacer comentarios en el caso de que no la hayan leído en francés y hayan comparado, con tiempo, las dos versiones traducidas (ni hablar de que alguien haya “oído” la opinión de un experto porque eso para mi es como nada; en todo caso que venga el experto).

Toda esta aclaración es simplemente para explicar que en Google, generalmente, las citas que hay de Proust son las de la otra traducción, no la que leí yo.

La mejor es la primera:

El error es más testarudo que la fé y no examina sus creencias –  La prisionera. 

(También la pueden encontrar por "El error es más obstinado que la fé, y no analiza sus creencias")

Pero estas son otras:

… nunca se aprecia tanto a nadie como a los que suman a grandes virtudes la de ponerlas sin cuento a disposición de nuestros vicios. La prisionera.

La mentira es esencial para la humanidad. Tal vez desempeñe en ella un papel tan importante como la búsqueda del placer y, por lo demás, va dirigida por dicha búsqueda. Se miente para proteger el placer propio o el honor. Mentimos toda la vida incluso –o sobretodo o tal vez sólo- a quienes nos aman. Albertine desaparecida. (Acá se podría recomendar "The decay of lying" de Oscar Wilde).

No es adecuado hablar en materia de amor de mala elección, ya que, en cuánto la hay, solo puede ser mala. Albertine desaparecida. 

(Esta se puede tomar en cualquier sentido, pero probablemente el que le quiso dar Proust fue el más cínico y menos romántico posible).

Nuestro amor a la vida es una simple relación antigua de la que no sabemos librarnos. Su fuerza radica en su permanencia, pero la muerte que la rompe nos curará del deseo de inmortalidadAlbertine desaparecida. 

(…) la vida enseña a quitar el valor a la lectura y nos muestra que lo que el escritor nos alaba no valía gran cosa, pero igualmente podía concluir que la lectura nos enseña, al contrario, a realzar el valor de la vida, que no hemos sabido apreciar y de cuya grandeza solo nos damos cuenta por el libro. El tiempo recobrado.

(Esta frase deja la sensación de que Proust le toma el pelo a la gente, no se puede decir algo y lo contrario y tener razón igual).

Las mujeres adivinan todo eso y saben que pueden darse el lujo de no entregarse jamás a aquellos cuyo incurable deseo de ellas sienten, si han estado demasiado nerviosos para ocultárselo los primeros días. La mujer está demasiado contenta de recibir, sin dar nada, mucho más de lo que suele cuando entrega. El tiempo recobrado.

(pag 140, pero empiecen en la 139) (Esta frase está enmarcada en un par de páginas que son muy buenas de por sí para explicar este tema, así que recomendaría leerlas enteras. Me gusta la traducción "entrega".)


El horror que los grandes sienten ante los esnobs que quieren a toda costa relacionarse con ellos es como el que el hombre viril siente ante el invertido y la mujer ante cualquier hombre amoroso. El tiempo recobrado. 

Paréntesis: Proust era gay. (Es decir, cualquier persona rodeada de snobs no puede ser grande, por definición)

Nada es más limitado que el placer y el vicio. En ese sentido, se puede decir, cambiando el sentido de la expresión, que siempre se dan vueltas en el mismo círculo vicioso. El tiempo recobrado.

En el tiempo en que yo creía –aún sabiendo lo contrario- que los Guermantes vivían en determinado palacio en virtud de un derecho hereditario, entrar en el palacio del mago o del hada, hacer abrirse ante mi las puertas que no ceden mientras no se haya pronunciado la fórmula mágica, me parecía ante mi tan difícil como obtener una entrevista con el mago o el hada en persona. Nada me resultaba más fácil que hacerme creer a mí mismo que el viejo sirviente contratado  la víspera o facilitado por Potel y Chabot era hijo, nieto, descendiente de los que servían a la familia mucho antes de la Revolución y tenía una buena voluntad infinita, al llamar retrato de antepasado el que había sido comprado el mes anterior en casa de Bernheim hijo (…). El tiempo recobrado

Por cierto, el último libro es el mejor de la serie.

(…) siempre anteponemos a la tarea interior que debemos hacer el papel aparente que desempeñamos (…).El tiempo recobrado.

La idea de un arte popular, como la de un arte patriótico, aunque no hubiera sido peligrosa, me parecía ridícula. Si se trataba de hacerlo accesible al pueblo, sacrificando los refinamientos de la forma, “buenos para ociosos”, yo ya había frecuentado bastante la alta sociedad para saber que sus miembros –y no los obreros electricistas- son los verdaderos iletrados (…) las novelas populares aburren tanto a las personas de los ambientes populares como a los niños los libros escritos para ellosEl tiempo recobrado. 

Esto llega luego de siete libros describiendo a la alta sociedad francesa de comienzos del siglo XX.

De conciertos en conciertos pasa la vida ese estéril aficionado, amargado e insatisfecho, cuando encanece, sin vejez fecunda, en cierto modo soltero del arte, pero esa gente muy odiosa, que apesta a mérito y en modo alguno ha recibido su parte de satisfacción, es conmovedora, porque es el primer ensayo informe de la necesidad de pasar del objeto variable del placer intelectual a su órgano permanente (…). Y, en efecto, como no asimilan lo que hay en verdad de nutritivo en el arte, tienen una necesidad constante de goces artísticos, presa, como son, de una bulimia que nunca los sacia. Así, pues, van a aplaudir durante mucho tiempo la misma obra, creyendo, además, que su presencia cumple un deber, un acto, como otras personas la suya en una sesión de consejo de administración, en un entierro. El tiempo recobrado. 

En otras palabras, unos muertos.  Pero quedémonos con ese hermoso fragmento, que es poesía: esa gente muy odiosa, que apesta a mérito. Gracias.