jueves, 25 de agosto de 2011

'Hanna' y el general

La película tiene un par de personajes que están buenos (el asesino alemán y gay, y la pendeja que se hace amiga de Hanna), pero la mayoría son demasido comunes y corrientes, y la trama va perdiendo fuerza e interés con el paso de los minutos, hasta llegar a un final en el que todo se resuelve como si el rodaje (imaginando un rodaje cronológico con respecto a la película) hubiera cansado a todos, y se hubiera acordado terminar de filmar rápido y sin muchas vueltas para irse a dormir una buena siesta.


Hanna es una niña a la que su padre cría en completa soledad y en la hostilidad de un helado bosque lleno de nieve (no recuerdo si dijeron qué pais era). Su padre es un ex agente secreto, y la entrena para que sea una James Bond, espía y asesina tipo Nikita, implacable y perfecta, etc. En un momento la vienen a buscar, pero su padre se va antes, y la capturan, y ella se escapa, y resulta que era el producto de un experimento para crear al “soldado perfecto”, con genes mejorados, etc. El tema del soldado perfecto es algo que, también, ya aburrió bastante, y me decepcionó que también estuviera en esta película, que me había ilusionado cuando vi el trailer.


Así que me pregunté cómo hubiera sido si la hubiera escrito yo, y la respuesta es: mucho mejor. Mirándola no pude evitar pensar en lo que yo hubiera cambiado de la historia, y no me resultó para nada difícil. Sería así:


El padre de Hanna no deja que atrapen a su hija: la manda a una misión, en Europa, a matar a alguien. Pero cuando la nena va, empieza a sospechar que su padre en realidad está un poco loco: se lo dan a entender entre todos, también. De hecho, parece que ni siquiera lo estuvieran buscando: ya no es un prófugo, ni ella tampoco. Todo el entrenamiento en la nieve fue el resultado de la locura y paranoia de su padre, un trastornado con teorías conspiratorias y todo el paquete. La dejan libre. Entonces ella duda si cumplir su misión o qué hacer. Llama a su padre y su padre le dice, más o menos: “Te di una orden, ¿no? Tenés que cumplirla. ¿Es tán difícil?


“Pero papá… esa gente a la que me mandaste matar… es gente completamente inofensiva, y con eso no vamos a conseguir nada.”


“Bueno, me parece que alguien se olvidó de todo lo que le estuve enseñando. Sos una nena ingenua todavía. Pensé que estabas lista.”


Y todos dan al padre por loco menos ella, que duda y duda (el espectador también lo da por loco), y da la sensación de que el mundo es mucho más paloma que antes y que no existen los peligros ni las amenazas de las que habla el padre, pero al final hay una vuelta de tuerca y Hanna, junto con nosotros, se da cuenta de que era realmente imprescindible que cumpliera la misión, que su padre tenía razón y que todos los demás estaban equivocados, y que de hecho algunos enemigos de ellos le habían hecho creer que la guerra que su padre peleaba estaba terminada hacía años… cuando en realidad nada que ver.


Al final, Hanna cumple su misión y llama a su padre muy emocionada, y este la atiende con la misma voz de siempre, no se sorprende: él ya sabía que tenía razón, que no estaba loco, que era un capo, etc. De hecho, cuando Hanna llama, el padre ya se está preocupando por otras cosas, y piensa en otros enemigos, pero mientras tanto está con un par de trolas y escribiendo en un cuaderno…


La historia sobrevive, casi, al trailer, que es este. Si lo miran pensando que es mi historia se van a dar cuenta de que es mucho mejor, objetivamente, que la original (no presten atención a la aparición de Eric Bana en 2:12).




El personaje me haría acordar al de Nick Nolte en La delgada línea roja (película que vi cuando salió y nunca más), que le insiste a sus soldados que avancen al ataque. A estos los están acribillando los japoneses; cada vez que avanzan un paso muere uno, y se comunican con él y él les dice “les dije que avanzaran, manga de pendejos, si les digo que avancen, avanzan”, etc, y todos, incluyendonos, pensamos que está loco, y que la película es sobre lo fácil que es dar órdenes equivocadas y no estar en el lugar de acción, pero al final nada que ver, Nick Nolte tenía razón y era un capo, y los otros eran la carne, no tenían derecho a pensar ni opinar y tenían que cumplir la orden del cerebro, que la tenía bastante clara aunque fuera un hijo de puta…